Aníbal Gotelli: “Hace mucho que no veía una campaña tan sobreactuada y tan mal actuada”

Actualizado: sep 9



8, septiembre, 2021

En declaraciones radiales efectuadas este fin de semana y tras ser consultado sobre el estilo de la campaña y el lenguaje gestual de los candidatos de las próximas elecciones, el Prof. Aníbal Gotelli, Mentor del Programa “Sembrando Líderes” de CIDEC Argentina y uno de los mayores referentes en materia de Logística y Desarrollo Personal y Profesional de nuestro país, expresó:




¿Cómo está viendo la campaña política de este año 2021?

Pobre. Lamentable. Hace mucho que no veía una campaña tan sobreactuada y tan mal actuada. Muy entrenada. Mucho coaching. Demasiado. Y se nota. El ejercicio contemporáneo de la política ha superado con creces a las mejores creaciones del “teatro del absurdo”. Algunos candidatos son menos creíbles que Cruella de Vil presidiendo una asociación protectora de caniches.


¿Por qué, profesor?

Porque, estamos viendo demasiado entrenamiento, mucho coaching. Y, la gente, ya no es ignorante en esta materia. Cuando un candidato te mira a los ojos y te dice, mirándote fijamente, que te ama y que vive para vos, el votante ya entiende que esa es sólo una expresión de lo políticamente y de lo electoralmente correcto.


¿Y qué trae esto como consecuencia?

Fácil. El deterioro de la imagen política y de la credibilidad en muchos políticos. Como todos ya sabemos que la actuación y el coaching forman parte de las reglas del juego, se termina consintiendo, casi con resignación, una campaña como esta, pobre de ideas y rica en papelones.


¿Qué es lo que deben hacer los políticos entonces?

Primero tienen que entender que no son actores. Los votantes, cuando queremos ver actores, vamos al teatro. No necesitamos que ellos estudien teatro, mohines, trompitas, posiciones fingidas de las manos, actitudes encorsetadas y demás posturas contra natura que les imponen sus entrenadores y sus expertos en comunicación. Nosotros queremos que sean mejores personas, que trabajen primero su interior, su sinceridad, su verdadera manera de ser, que se autorrealicen como personas y que, después, naturalmente, todo eso salga para afuera y nos garantice una mejor gestión porque son mejores personas.


¿Usted dice, profesor, que las buenas gestiones políticas nacen del interior de los políticos?

No me cabe ninguna duda. Si el líder, primero, no se autolidera, no puede liderar a nadie. Nadie que no sea organizado puede organizar nada. Nadie que sea bruto puede enseñar nada a nadie. Y así, todo lo que ellos quieran hacer por y para nosotros. El candidato no puede ser más bruto, más desorganizado, más fingido, o, más impostor que sus votantes. Tiene que ser mejor. No sólo “parecerlo” a través del coaching, sino, fundamentalmente, serlo.


¿La comunicación política está muy influenciada por los metalingüistas?

De los que mal entienden la Metalingüística sí. Un metalingüista no puede ser un “disfrazador” de impresentables. Tiene que ser un mejorador, a través de lo que no se habla, de los mensajes verbales y paraverbales. El mal uso de la comunicación política ha pervertido de tal manera la Metalingüística, que cada día es más difícil saber lo que realmente siente, piensa o expresa un candidato. Hay muchas frases hechas y palabras huecas con gestos de laboratorio, muy estudiados. Cualquiera que haya hecho un taller de Metalingüística los descubre de inmediato.


¿Cómo deberían ser esos mensajes publicitarios?

Los spots publicitarios nos tienen que captar, y, sin embargo, nos alejan y nos hacen desconfiar del político que actúa, gesticula y verbaliza un mensaje armado en el que ni él mismo cree. Estamos viendo candidatos que “impostan el recio” y candidatas que hacen mohines, trompitas y pucheros. Hay algunos candidatos que están muy peleados con la verdad y se les nota.


¿Se les nota el coaching verdad?

Se nota mucho que están entrenados en gestión eficaz de las emociones. Muchos fingen una emoción, una empatía y un conocimiento del dolor ajeno que, ni remotamente, sienten ni están dispuestos ni capacitados para sentir. Y, repito, se nota.


¿Qué está viendo en esta campaña en cuanto a gestualidad de los candidatos?

Quiere que le diga la verdad… Yo veo muchos “muñecos de torta”. Muchos están rígidos. Con los ojos fijos, como leyendo una cartulina, o, concentrados en lo que estudiaron de memoria. Y eso se nota. Tienen los gestos estudiados. Pero dicen una cosa y sus gestos dicen otra. Y, los candidatos de gestos entrenados son tan evidentes en su postura y su rigidez corporal, que se les nota que están pensando segundo a segundo el gesto que le indicaron que deben hacer para captar votos.


¿Los estilos y las tácticas, entonces, deberían ser más desde el interior de los candidatos?

No le quepa duda. Tienen que trabajar su interior para que puedan emitir mensajes mejores y, además, puedan adaptarse a los modelos de liderazgo que hoy espera la sociedad, más generativos, más sinceros y cercanos, pero cercanos enserio, no cercanos de durante, sólo, un mes de campaña.


¿Hay un cambio de los estilos de liderazgo?

No de los estilos. Los estilos son los mismos. Uno sigue y confía en aquellas personas que tienen ideas firmes, que no caminan sólo por la vereda del sol, que asumen sus sombras y que las resignifican para beneficio de su propia idea y de su propio proyecto. Tenga en cuenta que el electorado medio de hoy en día hemos visto o estudiado mucho los liderazgos de Perón, Yrigoyen, Palacios, Rucci y tantos otros que, te guste o no, marcaron con un estilo propio y definitivo nuestra historia y nuestras vidas. Hoy, en cambio, vemos caminatas “a lo Terminator”, miradas a la cámara del estilo “Toretto” de Rápido y Furioso y frases estudiadas y mecánicas como las de “Robocop” cuando habla de terminar con la delincuencia.


¿Qué es lo que terminan causando esas tácticas en el electorado?

Bueno, fácil, a los que tenemos cierta inteligencia nos hace sentir rechazo. Nos hace sentir que están insultando nuestra inteligencia. Cuando los votantes sienten esos hilos invisibles que manejan al candidato, aprietan el botón de “next”, y pasan al candidato siguiente. Sólo una porción mínima del electorado está afiliada, sigue a sus candidatos y hace trabajo político barrial o sectorial. Hoy hay que conquistar el voto día por día, idea por idea, persona por persona. Y cuando el coaching se nota mucho, la gente se aleja, porque siente que la están tomando por estúpida.


A su entender… ¿qué es lo que habría que reforzar en esta y en las próximas campañas?

Las cualidades de los candidatos. Buscar más candidatos con cualidades no entrenadas ni fingidas. Les diría que trabajen su interior. Que se fortalezcan. Que se abracen a sus fortalezas y fortalezcan sus debilidades. Y que, una vez hecho ese proceso, se pongan a pensar una campaña en la que se sientan cómodos, se expresen con comodidad, y en la que verdaderamente se puedan ver y comprobar esas cualidades. Eso se lo digo a todos los que me piden que los aconseje o los capacite, no sólo políticos, sino, también, empresarios, dirigentes, profesionales, futuros profesionales, emprendedores y funcionarios.


¿Y, usted, como experto, que les aconsejaría?

Les diría, básicamente, que no necesitamos que caminen con cara de preocupados, a paso firme, como si fueran Robocop. Queremos ideas. Los votantes quieren de un líder tres cosas: ideas, rumbo y valentía. Y esas tres cosas, por más que te entrenen, si no están no están. Al tiempo, se muestra la hilacha. Y el coaching dura lo que dura una campaña, porque después de la campaña, muchos de ellos siguen siendo los mismos impresentables de siempre.




CIDEC/Difusión

Prof. Aníbal Gotelli: IG @anibalgotelli




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